Lilian Suarez

El Proceso Terapéutico

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El punto de partida del proceso terapéutico es la solicitud de ayuda de una persona aquejada de un malestar psicológico. La búsqueda y elección del terapeuta es el segundo paso, lo que permitirá iniciar la terapia. ​ La relación que se establece entre el paciente y el terapeuta en base a la confianza, respeto y empatía será el “instrumento subjetivo” que representa el vínculo entre ambos, y que permitirá que el paciente pueda expresar los afectos penosos que le tienen sumido en el malestar. Gradualmente, gracias a dos fenómenos psíquicos, a la transferencia (actualización y desplazamiento de los deseos inconscientes infantiles hacia la figura del terapeuta) y a la contratransferencia (sentimientos, pensamientos y actitudes que van surgiendo en el terapeuta a partir de la interacción con el paciente), además de la técnica de intervención (acción terapéutica), el paciente irá comprendiendo la lógica causal que domina su comportamiento y sentimientos. ​ En el siguiente paso el paciente irá reconociendo sus estados mentales, sus deseos e intencionalidad. La técnica interpretativa que utiliza el terapeuta, pretende aportarle al paciente ciertos contenidos de carácter ambivalente, es decir que, a la vez que evita, los expresa. Llegando a tomar conciencia o comprensión de ello, es decir surge el insigth. Finalmente, para que el cambio se produzca, es determinante una comunicación de respeto, empatía y confianza, factores de la relación que el terapeuta logrará mantener a fin que el vínculo sea capaz de contener los sentimientos y pensamientos amenazadores del paciente y permitirle de esta manera, desarrollar seguridad y autoconocimiento. ​ Se trata de una experiencia emocional compartida por ambos, paciente y terapeuta; la interactividad es la que permitirá la movilización de cambios en la estructura psíquica que a su vez permitirán la superación de los síntomas.




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El punto de partida del proceso terapéutico es la solicitud de ayuda de una persona aquejada de un malestar psicológico. La búsqueda y elección del terapeuta es el segundo paso, lo que permitirá iniciar la terapia.

La relación que se establece entre el paciente y el terapeuta en base a la confianza, respeto y empatía será el “instrumento subjetivo” que representa el vínculo entre ambos, y que permitirá que el paciente pueda expresar los afectos penosos que le tienen sumido en el malestar.
Gradualmente, gracias a dos fenómenos psíquicos, a la transferencia (actualización y desplazamiento de los deseos inconscientes infantiles hacia la figura del terapeuta) y a la contratransferencia (sentimientos, pensamientos y actitudes que van surgiendo en el terapeuta a partir de la interacción con el paciente), además de la técnica de intervención (acción terapéutica), el paciente irá comprendiendo la lógica causal que domina su comportamiento y sentimientos.

En el siguiente paso el paciente irá reconociendo sus estados mentales, sus deseos e intencionalidad. La técnica interpretativa que utiliza el terapeuta, pretende aportarle al paciente ciertos contenidos de carácter ambivalente, es decir que, a la vez que evita, los expresa. Llegando a tomar conciencia o comprensión de ello, es decir surge el insigth.
Finalmente, para que el cambio se produzca, es determinante una comunicación de respeto, empatía y confianza, factores de la relación que el terapeuta logrará mantener a fin que el vínculo sea capaz de contener los sentimientos y pensamientos amenazadores del paciente y permitirle de esta manera, desarrollar seguridad y autoconocimiento.

Se trata de una experiencia emocional compartida por ambos, paciente y terapeuta; la interactividad es la que permitirá la movilización de cambios en la estructura psíquica que a su vez permitirán la superación de los síntomas.