» Psicoterapia ​Presencial


Lilian Suarez

Es una práctica que implica la presencia física tanto del consultante o paciente y del terapeuta, puede ser cara a cara o desde el diván. Tiene la ventaja de vivenciar directamente sin tener de por medio algún dispositivo electrónico y facilita los casos en que se requiere evaluación. En Tiempo Terapéutico tenemos una filosofía que respalda nuestra técnica ya que nos basamos en la experiencia adquirida.

Las personas vivimos diferentes momentos a lo largo de nuestra vida. Desde que nacemos pasamos por una serie de situaciones en las que reconocemos que existe un tiempo entre el inicio y el final. Así, observamos que hay un tiempo para crecer y desarrollar físicamente, otro para ir a la escuela, a veces para estudiar una carrera o aprender un oficio y otro para vivir en casa de los padres o establecer la propia familia. Estos momentos marcan etapas que a lo largo de nuestro ciclo vital iremos viviendo.
Son acontecimientos que transcurren más o menos con cierta similitud, en el género humano, en cuanto a los espacios de tiempo que ocupan y a los conflictos que representan. Por ejemplo las crisis de la infancia, de la adolescencia, el abandono del hogar paterno, la vida en pareja, la paternidad o el envejecimiento.

Sin embargo, existen diferencias individuales que marcan aquello específico o particular para cada uno de nosotros en cuanto a la forma de vivir esos momentos. Una diferencia es el tiempo interno, el mismo que nos hace ser productivos o no en determinadas situaciones. Es el estar listo para algo, para emprender algo diferente, como por ejemplo cambiar de trabajo o iniciar una relación de pareja o ser padres. Es la psicología personal, individual, la que nos hace vivir estos momentos de una manera u otra, es decir con buenas sensaciones o con frustración. Aquí los pensamientos juegan un papel determinante en el desarrollo del conflicto. Además de tener en cuenta las diferencias individuales, los terapeutas prestamos atención a la actividad del psiquismo ya que será determinante en la forma de actuar.

El trabajo terapéutico también está sujeto a un tiempo que determinará el proceso para conseguir una mejora o cambio. Los psicoterapeutas generalmente iniciamos este trabajo estableciendo un diagnóstico que servirá para describir el funcionamiento psíquico y aquellos elementos que debilitan a la persona que consulta con el fin de establecer una relación entre los síntomas, la historia personal y la situación actual. Los elementos que obtendremos de la evaluación diagnóstica y las relaciones que conseguimos establecer nos llevarán a plantear las hipótesis que nos permitirán planificar la psicoterapia o curso del tratamiento psicológico.



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Es una práctica que implica la presencia física tanto del consultante o paciente y del terapeuta, puede ser cara a cara o desde el diván. Tiene la ventaja de vivenciar directamente sin tener de por medio algún dispositivo electrónico y facilita los casos en que se requiere evaluación. En Tiempo Terapéutico tenemos una filosofía que respalda nuestra técnica ya que nos basamos en la experiencia adquirida.

Las personas vivimos diferentes momentos a lo largo de nuestra vida. Desde que nacemos pasamos por una serie de situaciones en las que reconocemos que existe un tiempo entre el inicio y el final. Así, observamos que hay un tiempo para crecer y desarrollar físicamente, otro para ir a la escuela, a veces para estudiar una carrera o aprender un oficio y otro para vivir en casa de los padres o establecer la propia familia. Estos momentos marcan etapas que a lo largo de nuestro ciclo vital iremos viviendo.
Son acontecimientos que transcurren más o menos con cierta similitud, en el género humano, en cuanto a los espacios de tiempo que ocupan y a los conflictos que representan. Por ejemplo las crisis de la infancia, de la adolescencia, el abandono del hogar paterno, la vida en pareja, la paternidad o el envejecimiento.

Sin embargo, existen diferencias individuales que marcan aquello específico o particular para cada uno de nosotros en cuanto a la forma de vivir esos momentos. Una diferencia es el tiempo interno, el mismo que nos hace ser productivos o no en determinadas situaciones. Es el estar listo para algo, para emprender algo diferente, como por ejemplo cambiar de trabajo o iniciar una relación de pareja o ser padres. Es la psicología personal, individual, la que nos hace vivir estos momentos de una manera u otra, es decir con buenas sensaciones o con frustración. Aquí los pensamientos juegan un papel determinante en el desarrollo del conflicto. Además de tener en cuenta las diferencias individuales, los terapeutas prestamos atención a la actividad del psiquismo ya que será determinante en la forma de actuar.

El trabajo terapéutico también está sujeto a un tiempo que determinará el proceso para conseguir una mejora o cambio. Los psicoterapeutas generalmente iniciamos este trabajo estableciendo un diagnóstico que servirá para describir el funcionamiento psíquico y aquellos elementos que debilitan a la persona que consulta con el fin de establecer una relación entre los síntomas, la historia personal y la situación actual. Los elementos que obtendremos de la evaluación diagnóstica y las relaciones que conseguimos establecer nos llevarán a plantear las hipótesis que nos permitirán planificar la psicoterapia o curso del tratamiento psicológico.